¿Vemos otro más?

Muchas series son consumidas de manera voraz gracias a la irrupción de plataformas como Netflix o Yomvi.

¿Quién no recuerda ese día de la semana cuando se sentaba en el sofá, frente el televisor, para ver su serie favorita? ¿La emoción después de ver el episodio y querer descubrir qué pasaría en el siguiente, si el protagonista podría vencer a los malos o si la tensión sexual entre dos personajes se resolvería? Seguro que todos hemos pasado por esto, la impaciencia por saber más, sentir más y vivir más con los protagonistas. Pero esta forma de ver la ficción seriada (ahora se le llama así porque ya no se consume solo en la televisión) ha cambiado, es más, ha conseguido adaptarse rápidamente a los nuevos soportes como tabletas, smart TV o móviles.

breakingbadInternet se ha convertido en el gran aliado de las series ya que todo el mundo puede disfrutar de ellas en cualquier momento y lugar. Uno de los primeros fenómenos fue Breaking Bad; tal y como ha explicado su creador en muchas ocasiones, el streaming ayudó al éxito de la ficción. Muchos espectadores consumieron en un tiempo récord las cuatro temporadas para estar al día cuando se estrenara la última. AMC vio cómo la audiencia aumentó drásticamente en el final de la serie, ya que era el único modo para ver el episodio en el momento y no tener que esperar un día. Esto, en pocos años, ya ha cambiado, muchas plataformas ofrecen el estreno simultáneo en diferentes países así los seguidores de todo el mundo lo ven al mismo tiempo. Un ejemplo es Yomvi, que emite el estreno en Estados Unidos del capítulo de Game of Thrones o The Walking Dead al mismo tiempo que en España. Así, todos vemos lo mismo a la vez y lo podemos comentar en Twitter u otras redes sociales. Ningún espectador tiene el privilegio de ver el contenido antes que otro y, de esta forma, evitar spoilers. Otra ventaja, según como se mire, es la posibilidad de ver todos los episodios de temporadas anteriores y, como en el caso de Breaking Bad, hacer maratones. Aquí entra en juego el gran papel de Netflix, que ha conseguido un amplio catálogo de ficciones y creaciones propias de las que cuelga la temporada entera de golpe.

Por un lado, como hemos visto, tenemos el cómo consumimos los espectadores este producto. Todo de golpe o poquito a poco; nosotros decidimos qué queremos ver y cómo lo queremos ver. Este cambio en los hábitos de consumo de ficción ha propiciado un cambio en la construcción de las series; ya sea en la narración (cómo se explica la historia), como en pequeñas variaciones en la estructura.

Gracias a westworld-overlay-aplataformas como Netflix o Amazon los creadores tienen campo libre para crear lo que quieren y como quieren. La posibilidad de no contar con las pausas publicitarias o con la emisión semanal de los episodios les permite construir relaciones más complejas y profundas. Buscan que el espectador esté despierto y pueden dar importancia a detalles que, si fuera emitida en televisión, sería difícil mencionar. Un ejemplo es la aclamada ficción de Netflix Westworld, que está pensada para consumir en dos o tres días máximo. También es importante el hecho de que no hay una duración determinada para los episodios; el creador se puede permitir ahondar en algunos aspectos que en un episodio de tiempo limitado le sería imposible. Lo que se consigue es crear un vinculo más profundo entre personaje y espectador ya que se puede identificar con él dada su complejidad.

Está claro que la ficción seriada cambia, evoluciona y poco a poco se abre y adapta a nuevas formas, tanto a nivel estructural como narrativo. De hecho no es una pérdida de la estructura clásica, ya que los dos tipos de series pueden convivir y ser disfrutadas de maneras distintas. La irrupción del streaming no solo permite a los espectadores o creadores cambiar los hábitos de consumo y descubrir otras formas de hacer ficción, sino que también permite conocer productos internacionales que, si dependiera del medio televisivo, sería muy difícil de ver en algunos países. Estoy hablando de Borgen, House of Cards, Game of Thrones o Westworld, entre otras. Series que sin Internet o streaming jamás las hubiéramos disfrutado en nuestro país.

Escrito por Sara Carrés
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